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lunes, 7 de mayo de 2007

El mètode Grönholm

Ayer por la tarde pude disfrutar de nuevo de una de esas mágicas tardes en el teatro. Fui a ver "El mètode Grönholm", una genial obra de Jordi Galceran, dirigida por Sergi Belbel, que lleva en cartel desde mayo de 2003... por algo será, ¿no?

Supongo que has oído hablar de ella, incluso es muy posible que la hayas visto. Es más, diría que yo era de las pocas personas que aún no habían ido a verla. Por fin ayer pude hacerlo y te aseguro que salí encantada. El tema de por sí ya te llama la atención: cuatro candidatos se presentan a la fase final de una serie de pruebas de selección que convoca una multinacional.

Hasta ahí algo muy normal, si no fuera porque las pruebas no son nada convencionales y se pondrá a prueba el aguante, la sangre fría y los escrúpulos de los candidatos hasta el límite. Es curioso darse cuenta de la crueldad que se pone de manifiesto a veces en las relaciones laborales, y cómo se puede perder la perspectiva de que son personas las que conforman la plantilla de una empresa.

Además del lado cruel de la trama, no faltan los momentos cómicos, y tu participación como espectador, que intenta averiguar en todo momento qué es verdad y qué es mentira de todo lo que ve y oye.

Por increíble que parezca, las pruebas a las que son sometidos los candidatos están inspiradas en técnicas auténticas de selección de personal, sacadas de manuales de la materia. En la obra son llevadas hasta las últimas consecuencias, con la comicidad y lo absurdo que esto puede suponer.

En fin, no te cuento más por si quieres ir a verla. Yo, lo próximo que haré será ver la peli "El método" de Marcelo Piñeyro, que trata sobre el mismo tema y me huelo que no me defraudará.

Por cierto! Como nota curiosa te contaré que mientras esperaba a mis amigos en la puerta del Poliorama, media hora antes del comienzo de la obra, un coche aparcó en la puerta y bajó de él Jordi Díaz. A su lado bajó una señora, que debía ser su madre porque le colmaba de besos y abrazos mientras se despedía de él. Se notaba que era el día de la madre...

domingo, 25 de marzo de 2007

"Los sueños son el arco iris de la noche" Pavlovsky.


Lo prometido es deuda. Te cuento…

Te cuento que no me ha defraudado, como yo ya imaginaba. Pavlovsky sigue teniendo esa chispa que llega a todo el que va a deleitarse con sus historias.

Esta vez ha sido diferente, nos recibía en pijama, sí, con un sencillo pijama de seda y altos tacones, eso sí, que no falten. Digo que fue diferente porque enseguida se quitó los tacones y nos enseñó su faceta de hombre durante toda la actuación, y digo nos recibía porque así lo hizo. Hacía de acomodador, entre risas del sorprendido público nos iba situando para que no quedaran sillas libres. A mi izquierda quedó una silla, que rápidamente se llenó de abrigos de la fila de atrás. Entonces Pavlovsky se apresuró a gritar: “¡Queda una libre aquí! ¿O esperas a alguien?” “No, está libre” dije, y se sentó a mi lado se me acercó y dijo: “Huele muy bien, os lo aseguro”. Me partía de risa, de verdad…

Pero a lo que iba: no sé si es gracias al entorno, que se asimila a una reunión de amigos, pero es un personaje tan cercano, tan entrañable, que enseguida te llega.

Su particular visión de su realidad, que al final no está tan lejos de la tuya, y sus agudas reflexiones, las historias que relata… El público se desternilla de risa, se emociona, participa y sale de allí alegrándose de haber ido y con la sensación de que una hora y media ha pasado volando.

Hay algunos fragmentos que me han gustado mucho, entre ellos estas reflexiones:

- La del título de este post: “Los sueños son el arco iris de la noche”.
- Otra que suscribo palabra por palabra, no hace falta que lo explique: “Cuando vives, te vas enterando de las cosas, vas aprendiendo, pero cuando sobrevives es cuando recibes las mayores revelaciones y realmente aprendes de la vida”
- Y “La felicidad nunca es responsabilidad de la otra persona, sino nuestra. No se puede decir lo mismo de la infelicidad…”. No digo más.

Pero había muchísimos más, te lo aseguro. Si tienes ocasión de verle no te lo pierdas. ¡Ah! y no tienen desperdicio sus “aplausos de besos”.


Nota: Mi descubrimiento de la tarde, no ha sido tanto Pavlovsky, que ya sabía que era grande, sino el Teatreneu de Barcelona. Un sitio realmente acogedor, al que pienso volver muy pronto.


viernes, 23 de marzo de 2007

Pavlovsky

Y el domingo... ¡teatro!

¿Conoces a Ángel Pavlovsky? Yo le he visto actuar y te aseguro que no te deja indiferente.

Este domingo voy a ver su espectáculo "Alas furtivas" con mi amiga L.

Te contaré... y si te animas, cuéntame tú.

sábado, 10 de marzo de 2007

Teatro: "Los Modernos". Lo mejor



No sé si te lo he dicho, pero me encanta el teatro. Como muchas de las aficiones que tengo, lo que llevo peor es no tener más tiempo para dedicarle... Pero hoy ha tocado, ¡acabo de llegar del teatro!

La sorpresa la recibí anoche de un amigo. Me enviaba un sms: no me llamaba por si estaba dormida, pero había conseguido dos entradas para ¡hoy! y me regalaba una.

Ni siquiera le pregunté qué íbamos a ver, directamente me apunté: Teatro es teatro.

Desde luego que he disfrutado muchísimo, y te recomiendo vivamente que si tienes oportunidad vayas a verles, te reirás de lo lindo. Se trata de "Los modernos", compañía formada por dos actores: Pedro Paiva (uruguayo) y Alejandro Orlando (argentino). Hacen un espectáculo de humor que consigue cautivarte desde el primer segundo hasta el último y transportarte a un mundo hecho de palabras sabiamente combinadas que ellos manejan como nadie.

Su escenografía es sencilla, mínima diría yo, pero tienen un humor ágil, inteligente, ingenioso, creativo... Hacen malabares con las palabras, con perfecta sincronización entre los dos. Te obligan a estar muy despierto para evitar perderte ni un detalle ni un guiño, y te aseguro que el tiempo te pasa volando.

En fin, que ya te he explicado mi hallazgo del día, y cómo me hice fan de "Los Modernos".