sábado, 7 de abril de 2007

Una estrella fugaz




Dicen que "lo bueno si breve, dos veces bueno". Puede que por breve haya sido tan bueno. Casi perfecto, aunque fugaz.

Es la misma sensación que cuando ves una "estrella fugaz". Te da el tiempo justo de decir: oh! y desaparece. Luego te quedas ahí, mirando, esperando volver a verla, pero no vuelve. Quizá veas otra, o quizá no, pero esa pasó de largo por delante de tus narices y te dejó ahí, mirando.


Lo raro es que te extrañes. Tú sabías que pasaría así de rápido, por eso es fugaz, así que lo sabías y hasta lo esperabas. También tenías claro qué era lo que querías... ¿ahora ya no?

Después de lo bueno queda el recuerdo, la sonrisa de oreja a oreja, las sensaciones vividas, el agradecimiento infinito y una pizca de tristeza. Como diría un amigo mío, hay que quedarse con lo bueno de las cosas, y lo vivido no te lo quita nadie, sobre todo lo bueno, aunque fugaz.

domingo, 1 de abril de 2007

Tus manos


Tus manos, ya te lo he dicho alguna vez, tus manos tenían algo. Rozar mi cuerpo con tus manos y erizárseme la piel era todo uno... Además, te encantaba acercarte a mí, con el bote de crema en la mano, al salir de la ducha. Me gustaba el detalle que tenías de calentarte las manos antes de entrar en faena, lo hacías en el radiador, o con agua caliente, porque sabías que con las manos frías no puedo.

Me quitabas el albornoz, muy despacio, secando mi cuerpo gota a gota y con tus ojos fijos en mi cuerpo desnudo. Luego me dabas la vuelta, me ponías delante de ti y comenzabas a embadurnarme de crema hidratante. Decías que te gustaba empezar por la espalda, porque sabías que es uno de mis puntos más sensibles y disfrutabas viendo como se me ponía la carne de galllina. A la vez me ibas dando besitos en el cuello y a mí me temblaban las piernas.

Después me girabas y, poniéndome frente a ti, cogías de nuevo crema para emplearte a fondo con mis pechos. En esa parte, siempre que miraba hacia abajo veía tu erección y eso me excitaba aún más. Te ponías a juguetear con mis pezones duros y sonreías, me besabas, me derretías.

A continuación te gustaba que me sentara en la cama y te tendiera mis pies. Siempre decías que los pies hay que cuidarlos mucho, aunque estén siempre escondidos, y eso hacías: cuidármelos. De los pies a las piernas, ibas subiendo por ellas, hidratándolas, y excitándome.

Yo jugueteaba con mis pies en tu sexo. Me gustaba cogerlo entre ellos y sentir tu excitación.

Tú, a sabiendas de que si seguía no ibas a poder acabar, me hacías levantarme y ponerme de cara a la pared, con las piernas entreabiertas. Mi culo quedaba a la altura de tu cara y en esta posición me hacías estremecerme con tus manos... untabas, extendías, bajabas... bajabas... mi sexo ardía de deseo esperando esas manos, pero tú sólo rozabas, así, un toque casi imperceptible pero que hacía que yo casi me desplomara de deseo...

Poco a poco ibas acercándote más, tocando un poquito, otro poco, mi sexo esperaba suave, desnudo, impaciente, ardiente... era increíble, como sólo con tus manos, me hacías estremecer, increíble como me hacías sentir un orgasmo así.

Lo copiaré 1.000 veces o más...



... y aún así me lo romperán.

viernes, 30 de marzo de 2007

¡¡Yo quiero ir a París!!

Haz clic en el link que ves abajo, y verás una fotografía panorámica nocturna de la ciudad de París, con cielo nublado. Muévete con la barra de dezplazamiento horizontal, a la derecha y tendrás una visión igual que si estuvieras en la terraza de la catedral de Nôtre Dame girando 360º.
Si antes de ver esto ya quería conocer París... ahora ya ni cuento!!




¡Disfrútalo!

lunes, 26 de marzo de 2007

10 cosas que me hacen sentir bien

Ya sé, Hermes, que hace más de un mes que me invitaste a hacer este meme… pero más vale tarde que nunca, ¿no?

Evidentemente no hay 10, sino muchísimas más cosas que me hacen sentir bien, y en muchos aspectos, pero intentaré poner sólo 10, porque tú me lo pides, y también porque tú me lo pides, me centraré en el sexo (¡en lo único!) ;)
Allá va…


1) Cenita en casa, buen vino, música que nos gusta, velas aromáticas, y el postre que se queda ahí, porque nos apetece más comernos.

2) Despertar con sus manos y su lengua recorriéndome todo el cuerpo, con ojos de deseo, y responder con el mismo deseo.

3) Que me sorprenda en la ducha, entrando conmigo y… haciendo que me olvide del acondicionador.

4) Que se relaje y se deje hacer, mientras yo le mimo, centímetro a centímetro y gozo viéndole estremecerse.

5) El morbo del deseo en un sitio público y aprovechar cualquier rincón para demostrar ese deseo contenido.

6) Que me susurre al oído una escena subida de tono, con nosotros como protagonistas, haciendo volar mi imaginación y crecer mi deseo hasta límites insospechados.

7) Que cuando más cansada estoy, por un día agotador, y más ganas tengo de dormir, él sepa cómo hacer que con un buen masaje y con sabias caricias me sienta como nueva, sólo para él.

8) Jugar, fantasear y hacer que el sexo no sea nunca rutinario sino que nos sorprenda día a día.

9) Una noche de pasión, en la que pierdo la cuenta…

10) Sexo con amor.


Y ahora, como se lo tengo que pasar a alguien, pero no tengo claro quién ya lo ha hecho y quién no... ahí lo dejo, para que lo cojas si te apetece.