Es curioso el sabor de los besos... No hablo del sabor en sí, sino del que te viene a la mente cuando, después, lo recuerdas...
Sólo recuerdas con gusto los que han significado algo, los besos que hablan, los besos bien dados, los apasionados.
Luego tienes un regusto amargo si piensas en los otros besos... y los olvidas rápido, porque esos no vale la pena recordarlos.
Me gustan los...
Besos de cereza, como este de la foto (un regalo de alguien muy especial).
Besos de eucalipto, refrescantes, revitalizantes, energéticos.
Besos de azúcar, dulces, sinceros.
Besos de vino tinto, porque van acompañados de una velada agradable, y por algo más... pero eso es otra historia.
Besos picantes, por traviesos y por el morbo de dejártelos robar.
Besos de fruta de la pasión... ¿hace falta que lo explique?
No me gustan los...
Besos sin sal, porque son insípidos, falsos, como si no se hubieran dado.
Besos de almendras amargas, porque las almendras están buenas, como los besos, pero también como los besos en ocasiones pueden ser amargas, y su rastro cuesta de eliminar.
Besos de nuez, con cáscara, impenetrables.
¿Y a ti?