jueves, 10 de mayo de 2007

Esperar sin desesperar



No tengo palabras para agradecer las muestras de apoyo y ánimos que estoy recibiendo.

Parece increíble que por este medio, tan frío para algunos, que es internet, las palabras puedan llegarte tanto, tanto, que te hagan brotar las lágrimas.

Cuando empecé a escribir este blog, lo hice convencida de que me ayudaría, pero no tenía ni idea de hasta qué punto me sentaría bien expresar aquí lo que pienso, recibir opiniones y comentarios de gente amiga, leer sus reflexiones, y aprender día a día pequeñas cosas de las personas que escriben en los blogs que visito.

Ahora mismo, al llegar a casa y leer cómo me dábais ánimos y fuerzas, me he sentido más reconfortada y capaz de superar esto y lo que me echen.

En cuanto al miedo, sigue ahí, aunque me he propuesto que se haga pequeñito, casi imperceptible, que si está al menos no se note. Yo voy a agarrarme a las cosas buenas que me da la vida día a día. El futuro ya se verá. De todas formas no puedo hacer mucho más que esperar. Como alguien dijo: "quien espera, desespera" y no quisiera yo desesperarme, así que intentaré no obsesionarme con el tema y que no ocupe una parte muy grande de mi pensamiento.

Mil gracias a todos y a todas.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Miedo

¿Nunca te has sentido como si estuvieras en el borde de un precipicio, como pendiente de un hilo, a expensas de que un golpe de viento te haga caer o bien retroceder hasta tierra firme? Pues así me encuentro yo. De pronto, sin comerlo ni beberlo, cuento las horas que faltan hasta mañana, que será cuando empezaré a saber hacia dónde sopla el viento.

Tengo miedo, sí, no me importa reconocerlo. Depende de ello que mi vida siga como esté o que todo me dé un vuelco. Se dice pronto, pero asimila fatal.

Tengo miedo de que el viento sople hacia el abismo, y de no saber qué hacer entonces ni de dónde agarrarme.

Cuando empiezo a sentirme así, recuerdo palabras amigas de ánimos, que me aconsejan que no tema, que sea positiva, fuerte y no me deje arrastrar por ninguna racha de viento, sea de la fuerza que sea. Me dicen que me plante en jarras, y diga "¡Aquí estoy yo!" y acabe con cualquier pensamiento negativo con valentía y tesón.

Te puedo asegurar que lo intentaré. Aunque no sé si tendré toda la valentía que haga falta, pero haré lo que pueda y más... Hoy de nuevo me pregunto: ¿sobreviviré?


Gracias a los que me brindáis vuestro apoyo y vuestras palabras de ánimo. No sabéis cómo reconfortan.

lunes, 7 de mayo de 2007

El mètode Grönholm

Ayer por la tarde pude disfrutar de nuevo de una de esas mágicas tardes en el teatro. Fui a ver "El mètode Grönholm", una genial obra de Jordi Galceran, dirigida por Sergi Belbel, que lleva en cartel desde mayo de 2003... por algo será, ¿no?

Supongo que has oído hablar de ella, incluso es muy posible que la hayas visto. Es más, diría que yo era de las pocas personas que aún no habían ido a verla. Por fin ayer pude hacerlo y te aseguro que salí encantada. El tema de por sí ya te llama la atención: cuatro candidatos se presentan a la fase final de una serie de pruebas de selección que convoca una multinacional.

Hasta ahí algo muy normal, si no fuera porque las pruebas no son nada convencionales y se pondrá a prueba el aguante, la sangre fría y los escrúpulos de los candidatos hasta el límite. Es curioso darse cuenta de la crueldad que se pone de manifiesto a veces en las relaciones laborales, y cómo se puede perder la perspectiva de que son personas las que conforman la plantilla de una empresa.

Además del lado cruel de la trama, no faltan los momentos cómicos, y tu participación como espectador, que intenta averiguar en todo momento qué es verdad y qué es mentira de todo lo que ve y oye.

Por increíble que parezca, las pruebas a las que son sometidos los candidatos están inspiradas en técnicas auténticas de selección de personal, sacadas de manuales de la materia. En la obra son llevadas hasta las últimas consecuencias, con la comicidad y lo absurdo que esto puede suponer.

En fin, no te cuento más por si quieres ir a verla. Yo, lo próximo que haré será ver la peli "El método" de Marcelo Piñeyro, que trata sobre el mismo tema y me huelo que no me defraudará.

Por cierto! Como nota curiosa te contaré que mientras esperaba a mis amigos en la puerta del Poliorama, media hora antes del comienzo de la obra, un coche aparcó en la puerta y bajó de él Jordi Díaz. A su lado bajó una señora, que debía ser su madre porque le colmaba de besos y abrazos mientras se despedía de él. Se notaba que era el día de la madre...

sábado, 5 de mayo de 2007

Porque no hicieron falta excusas...

Porque no hicieron falta excusas, y porque tampoco las llevaba preparadas.

Porque no hizo falta GPS, sólo un pequeño truco para localizar un perfil.

Porque no hizo falta buscar mucho para localizar lugares.

Por las charlas, por las risas, por las propuestas, por las guitarras.

Por las noches de Bohemia.

martes, 1 de mayo de 2007

Cuando se te cae un mito

A veces me pasa que idealizo a alguien, le veo alguien totalmente íntegro, honesto, casi perfecto. Cuando me he encontrado una persona así en mi vida, he intentado aprender de ella y guiarme de alguna manera por sus actos o sus palabras. Me he sentido muy afortunada por contar con su presencia, de la forma que fuese.

De pronto se me cae el mito. Claro, es que no somos perfectos, eso ya lo sé. Pero hay personas de quiénes no te esperas que puedan actuar de esa manera, simplemente no encaja. Y lo hacen, todos lo hacen tarde o temprano. Entonces me paro a pensar: igual es que no hay que ser tan perfecto, igual es que nadie lo es, y todos metemos la pata. Todos tenemos nuestra parte egoísta o mala, que en algún momento sale a la luz. Igual es que todos estamos cortados por el mismo patrón, y no somos extraordinarios. Igual es que no debo idealizar a nadie.


Cuando se te cae un mito, ya no vuelves a verle nunca igual porque siempre recuerdas aquello que te hizo cambiar de idea, aquello que por inesperado no querías asumir. Claro que el aprecio o cariño hacia esa persona no se evapora, pero ahora ya está a tu mismo nivel, y sus pies caminan por los mismos senderos que los tuyos. Igual es mejor así.