No tengo palabras para agradecer las muestras de apoyo y ánimos que estoy recibiendo.
Parece increíble que por este medio, tan frío para algunos, que es internet, las palabras puedan llegarte tanto, tanto, que te hagan brotar las lágrimas.
Cuando empecé a escribir este blog, lo hice convencida de que me ayudaría, pero no tenía ni idea de hasta qué punto me sentaría bien expresar aquí lo que pienso, recibir opiniones y comentarios de gente amiga, leer sus reflexiones, y aprender día a día pequeñas cosas de las personas que escriben en los blogs que visito.
Ahora mismo, al llegar a casa y leer cómo me dábais ánimos y fuerzas, me he sentido más reconfortada y capaz de superar esto y lo que me echen.
En cuanto al miedo, sigue ahí, aunque me he propuesto que se haga pequeñito, casi imperceptible, que si está al menos no se note. Yo voy a agarrarme a las cosas buenas que me da la vida día a día. El futuro ya se verá. De todas formas no puedo hacer mucho más que esperar. Como alguien dijo: "quien espera, desespera" y no quisiera yo desesperarme, así que intentaré no obsesionarme con el tema y que no ocupe una parte muy grande de mi pensamiento.
Mil gracias a todos y a todas.




