
(... Continúa)
Su sexo emergió completamente excitado de dentro de su pantalón. No pude evitar recorrerlo con mi lengua mientras él se dejaba hacer. Me pone muchísimo ver lo bien que lo pasa un hombre cuando le masturbo, así que me dediqué a ello un buen rato, no sé cuanto… mis manos, mi lengua, mis labios, mis pechos, utilicé todo lo necesario para hacerle enloquecer.
De pronto se acercó a mí, muy cerca de mi cara. Supongo que me miraba, o al menos lo intentaba, porque con tan poca luz no era capaz de ver sus ojos. Luego me besó, tan apasionadamente, que casi me desmayo. Fue uno de esos besos que parecen devorarte y que te elevan como en una nube. Sólo pude cerrar los ojos y dejarme llevar.
Lo que siguió sólo tuvo un inconveniente: el reducido espacio del asiento de atrás de un coche. Por lo demás fue muy bueno. Nos dejamos llevar por el deseo y la pasión que habíamos estado alimentando toda la noche, y gozamos de nuestros cuerpos como en nuestra mejor fantasía. Me encantó correrme una y otra vez, por él y con él, me encantó gritar de placer, a sabiendas que no nos oiría nadie allí y me encantó verle disfrutar.
Mientras cenábamos, no hubiese imaginado que acabaríamos en aquel lugar y de aquella forma, pero ahora no quería que acabase nunca esa noche. Por suerte, aunque aquella noche acabó, tuvimos más noches, y tardes, y días. Se convirtió en una persona muy especial para mí, que compartió una temporada de mi vida, y yo de la suya. Desde aquí, aunque no lo lea nunca, le mando un beso muy fuerte. Aunque sea a kilómetros de distancia, nos recordamos…
No, esto no me ha pasado recientemente (¡Lástima! jeje), fue hace algún tiempo, pero me gustó recordarlo y contártelo.
Mientras cenábamos, no hubiese imaginado que acabaríamos en aquel lugar y de aquella forma, pero ahora no quería que acabase nunca esa noche. Por suerte, aunque aquella noche acabó, tuvimos más noches, y tardes, y días. Se convirtió en una persona muy especial para mí, que compartió una temporada de mi vida, y yo de la suya. Desde aquí, aunque no lo lea nunca, le mando un beso muy fuerte. Aunque sea a kilómetros de distancia, nos recordamos…
No, esto no me ha pasado recientemente (¡Lástima! jeje), fue hace algún tiempo, pero me gustó recordarlo y contártelo.




